Hace unos años leí una novela de Sara Waters y no me gustó, y quizás no le hubiera dado otra oportunidad a la autora si no fuera por la recomendación de El ocupante de parte de alguien del que me fío mucho y que despertó mi curiosidad. Hoy lo traigo al blog.
Editorial:Anagrama. Fecha de publicación: 2011. 546 pág.
La autora: Sara Waters, nació en Gales, Gran Bretaña en 1966. Estudio Literatura Inglesa en las Universidades de Kent y Lancaster y ha publicado artículos sobre género, sexualidad e Historia. En 1988 publicó su primera novela El lustre de la perla a la que siguieron Afinidad, 1999, Falsa Identidad, 2002, Ronda nocturna,2006, El ocupante, 2009 y Los huéspedes de pago,2017. Ha recibido numerosos galardones entre ellos el Somerset Maugham y el Sunday Times Young Writer of the Year. Varias de sus obras han sido adaptadas por la BBC.
Argumento: Un polvoriento día de verano llaman al doctor Faraday a Hundred Hall, la mansión de los Ayres, en el desolado centro de Inglaterra de postguerra que está cambiando aceleradamente. Farraday ya había estado allí cuando era un niño y su madre una de las criadas de la casa.
Ahora, gracias a los sacrificios de sus padres, es médico, aunque con una posición no muy cómoda en el rígido sistema de clases inglés y piensa que esta visita es un golpe de suerte. Pero Hundred Hall, no es más que una sombra de su misma.
La señora Ayres aún es una señora elegante, que mantiene como puede su dignidad, aunque vive entre paredes desconchadas. Roderick su hijo ha vuelto de la guerra cojo, lleno de dolores y cicatrices, enfermo de los nervios. Se ocupa como puede de la casa y va vendiendo las tierras. Su hermana Caroline, excéntrica y masculina, y no desprovista de encanto ha tenido que volver a Hundred Hall.
Pero los Ayres han llamado al doctor Farraday para que se ocupe de Betty, la joven criada que tal vrz solo esté enferma de miedo, Y aunque nadie la cree, en la mansión se oyen ruidos inexplicables y se ven sombras fugaces, y las cosas más familiares pueden volverse perversas...
Análisis de la novela y opinión personal: En Lidcote, Warwickshire, Inglaterra se alza Hundred Hall, la casa familiar de los Ayres; sumidos en la ruina, viviendo de lo poco que les producen sus granjas y la venta de sus tierras, la mansión es la sombra de lo que fue: jardines asilvestrados, techos desconchados, corredores polvorientos, habitaciones clausuradas, es todo lo que queda del esplendor de otros tiempos, y sin embargo su encanto y elegancia no se han perdido totalmente... al menos eso es lo que piensa el doctor Farraday cuando vuelve a verla después de treinta años. Su madre, una de las niñeras, lo llevó de visita siendo él muy pequeño y nunca ha podido olvidarla.
Ahora, ya adulto y médico, vuelve por motivos profesionales para atender a Betty, la joven criada de catorce años que está enferma, una oportunidad que no puede desperdiciar y que le permitirá a partir de entonces convertirse en amigo y presencia asidua para los Ayres; la madre y sus dos hijos: Roderick y Caroline, sobre todo cuando se ofrece para tratar a Roderick de sus heridas de guerra ( quemaduras, y una pronunciada cojera) con un procedimiento novedoso.
Práctico y ambicioso, el doctor Farraday es consciente de lo beneficioso que para él será que lo relacionen con los Ayres, además Hundred Hall le sigue fascinando.
Escéptico por naturaleza, está totalmente ciego a la atmósfera cada vez más oscura de la casa: fuegos misteriosos, ruidos extraños, letras en las paredes y como todo ello está afectando a sus habitantes, incluido Gyp, el perro, para él todo tiene una explicación lógica y sin embargo la amenaza está ahí ...¿O no?.
Dividida en 15 capítulos largos y narrada en primera persona por el doctor Farraday, El ocupante es una interesante mezcla de novela gótica y de terror no exenta de costumbrismo y crítica social. La II Guerra Mundial ha terminado y la sociedad está cambiando, las grandes familias van desapareciendo y nuevos ricos adquieren las mansiones que ellos ya no pueden mantener, sin embargo el prestigio es otra cosa y aunque pobres, los antiguos linajes como el de los Ayres aún suscitan el respeto de los que le rodean, el clasismo no ha muerto del todo.
Con un estilo pausado, rico en matices y bastante descriptivo, la autora se toma su tiempo para construir la historia y los personajes y lo hace de una forma tan sólida y envolvente que a mi me tuvo enganchada del principio al final, con el corazón en un puño consciente de que podía pasar cualquier cosa.
La ambientación estupenda, la vieja mansión, enorme y decadente en la que transcurre la mayor parte de la novela, está magníficamente retratada, no solo su deterioro fruto de la falta de dinero, si no también su atmósfera sombría, escalofriante, llena de presagios, casi como un ser vivo malévolo y perverso...
Aunque son muchos los personajes, la acción gira entorno a cinco: el doctor Farraday, realista, pragmático,, se siente inferior a los Ayres porque su familia era pobre, su madre era niñero en la mansión y si pudo estudiar fue gracias a los sacrificios de sus progenitores y eso no lo olvida ni para bien ni para mal.. Está obsesionado con Hundred Hall y esa obsesión nos lleva a dudar de sus verdaderos sentimientos por los Ayres, no se sabe si es sincero o solo un interesado. La señora Ayres, una autentica dama que intenta mantener a toda costa su dignidad, sensible, delicada, nunca se ha recuperado de la pérdida de su hija Susan que murió a muy corta edad, de alguna forma sigue viviendo en el pasado. Roderick, herido de guerra de la que le han quedado muchas secuelas, quemaduras, dolores, y una acusada cojera, lo peor es el impacto psicológico de ser testigo de tantas muertes, el ser responsable de la economía familiar tampoco ayuda y siente que les está fallando a los suyos, lo que unido a la misteriosa atmósfera de Hundred Hall afecta a su cordura. Caroline, independiente, decidida, desaliñada, excéntrica, fea pero no carente de encanto, la guerra le dio una libertad de la que no gozaba hasta entonces y le abrió los ojos a un futuro prometedor, pero tuvo que regresar a casa al finalizar la contienda para cuidar de su hermano, y todas las promesas se evaporaron. Betty, la joven criada, una niña aún, pequeña y menuda, se siente pequeña y aterrorizada en la mansión, presiente la oscuridad que esta encierra tras sus paredes y no puede confiarse a nadie más que a la señora Bazeley, la mujer de la limpieza, los demás menosprecian sus temores.
( No puedo evitar mencionar a Gyp, el viejo labrador de Caroline, la primera victima del mal de Hundred Hall).
He disfrutado mucho con El ocupante, una novela con un ritmo pausado pero envolvente y una ambientación extraordinaria, la decadente mansión y su atmósfera lúgubre y siniestra me han puesto los pelos de punta en más de una ocasión. Me han gustado los personajes, aunque el doctor Farraday me resultó bastante "trepa" y poco fiable, y pese a que hubiera preferido un final más definido en algunas cosas ( no puedo ser más explicita), el desenlace es bueno.
Para terminar: "Betty levantó la cabeza del hombro de la señora Bazeley y dijo : ¡Hay algo malo en esta casa, eso es lo que pasa!¡ Hay algo malo que hace que ocurran desgracias!.
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¡Hola Mar! me dejas con curiosidad de saber qué novela de Sara Waters no te gustó. Yo la verdad que no la he leído pero por lo que cuentas, ese estilo tan mágico que consigue atraparte y engancharte del todo, esa magnífica ambientación que comentas, y buenos personajes (salvo el doctor Farraday), pues me dejas con ganas de leerla. Puede que lo haga y me anime ya que además me gustan los ritmos pausados y las atmósferas lúgubres y siniestras
ResponderEliminarMe alegra que la hayas disfrutado
¡Besos!
Leí de la autora Falsa identidad hace casi veinte años y me gustó mucho, pero no he vuelto a leer nada de ella, gracias por recordármela con tu reseña. Un abrazo.
ResponderEliminar¡Hola! No sé si sería del todo para mí pero siento cierta curiosidad por cómo puede llegar a ponerte los pelos de punta así que no lo descarto. Un besote :)
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