lunes, 9 de marzo de 2020

El mundo en que vivimos de Anthony Trollope.

No fue El mundo en que vivimos mi primera opción para el apartado clásico ambientado en Londres ( en su mayor parte) del Reto Todos los clásicos grandes y pequeños, de hecho ya había leído otra novela y ya estaba pensando en la reseña, cuando en la biblioteca me encontré con esta historia. Hace un montón de años leí El Custodio y guardaba muy buenos recuerdos del autor, así que decidí cambiar y fue muy buen cambio porque no puedo decir otra cosa que me ha gustado muchísimo y que la recomiendo.

           Editorial:Ático de Libros.Fecha de publicación: 1875/2019. 860 pág.
El autor: Anthony Trollope nació en Londres en 1815, hijo de un abogado en bancarrota y de Frances Trollope, que tras fracasar como regente de un bazar en Cincinnati, inició una carrera literaria que le reportó fama y prosperidad económica. Anthony se educó en Harrow, Sunbury y Winchester, donde se sintió a disgusto entre los miembros de la aristocracia y nunca llegó a la Universidad. En 1824 empezó a trabajar en el servicio de correos, donde permanecería hasta 1867. Tras siete años en Londres, fue trasladado a Irlanda y de ahí a nuevos destinos en Reino Unido, Egipto y las Indias Occidentales.
En 1847 publicó su primera novela The Macdermots of Ballucloran, en 1955 El custodio, la primera del ciclo ambientado en Bachester ( trasunto de Winchester).
En 1864 inició el ciclo de las novelas de Palliser en el que retrataría los entresijos en la vida política y matrimonial de los parlamentarios londinenses. En 1868 se presentó como candidato liberal a las elecciones, pero no fue elegido.
Muchas de sus novelas han sido llevadas al cine, a la televisión y a la radio. Entre otras: El doctor Thorne 1855, La señorita Mackenzie 1865, El amor de un hombre de 50 años, 1884. Murió 3n 1882, en Londres.
Argumento: Agustus Melmotte, un banquero sin escrúpulos recién llegado a Londres, vende a sus inversores un producto sin valor y crea una burbuja que hace subir el precio de las acciones para acaparar beneficios. Esta historia , que podría pasar hoy, es lo que se cuenta en esta novela de Anthony Trollope.
El mundo en que vivimos está ambientada en el Londres de finales del siglo XIX y en una obra maestra reconocida por la crítica como la mejor novela de Trollope, su origen se encuentra en que el autor, tras regresar a Inglaterra de las colonias en 1872, quedó horrorizado por la inmoralidad y deshonestidad que encontró en su país. Indignado se sentó a escribir esta obra y nada escapó a la sátira de su pluma, ni los políticos, ni los apostadores, ni siquiera el sexo.
Análisis de la novela y opinión personal: Augustus Melmotte, es un oscuro banquero precedido de un sin fin de rumores de dudosos negocios en diversos países europeos, sin embargo, una vez establecido en la metrópoli e instalado en una de las más opulentas mansiones de la ciudad, todo el que es alguien en sociedad suspira por ser recibido en su casa y ser objeto de su hospitalidad. nobles, hombres de negocios, políticos, editores, sin importarles su turbio pasado ni sus desconocidos origenes como no sea para tratarlo con cierta superioridad.
Para lograr su aceptación social, Melmotte cuenta con una baza más, su única hija Marie, heredera de lo que se sospecha será una inmensa fortuna y a cuya mano aspiran numerosos pretendientes, entre ellos Lord Feliz Carbury, joven y atractivo aristócrata, libertino y manirroto, que ha malgastado su renta y amenaza con arruinar a su madre Lady Matilda Carbury y sumirla en la pobreza. Lady Carbury, una viuda que lo ha pasado muy mal y que intenta aumentar sus ingresos escribiendo árticulos y novelas, cree que el matrimonio con Marie puede ser la solución para terminar con una vida de penurias y está dispuesta a hacer lo que está en su mano para lograrlo.
La fama de Melmotte sube como la marea cuando presta su nombre ( que no el dinero) para apoyar a la Compañía del  Ferrocarril del Pacifico Sur y de México y junto a Fisker, un socio americano y los primeros accionistas empiezan a obtener pingües beneficios, asi que muchos son los que se apresuran a invertir. Pero como todo lo que sube por la ley de la naturaleza tiene que bajar, comienzan a producirse pérdidas y algo más que la suerte vuelve la espalda a Melmotte.
Dividida en 100 capítulos y narrada en tercera persona por un narrador omnisciente, El mundo en que vivimos nos traslada al Londres de finales del siglo XIX, pero también a Suffolk, donde varios miembros de la alta sociedad poseen residencias campestres. Esto le sirve al autor para " dar caña" a todos los estamentos sociales: La nobleza, por su afán de aparentar, su ineptitud y su falsa superioridad moral, basada en la mayoría de los casos en unos privilegios que no se han ganado, sino que han recibido de sus antepasados.
Los hombres de negocios, deseosos de hacer " caja" a toda costa, sin preocuparse de los métodos que han de utilizar para lograrlo. Los editores de periódicos, que en la mayoría de los casos sólo son independientes de boquilla y se arriman al sol que más calienta y cambian de opinión y con ella los de sus lectores, sin que les importe para nada su incoherencia.
Los políticos, empecinados en mantener sus escaños y su posición siendo el bienestar de sus electores la menor de sus preocupaciones.
Pero no sólo en Londres la avaricia y la corrupción campan por sus respetos, en el campo, se funciona de la misma manera, es por eso que Trollope en algunos momentos puntuales nos traslada a Suffolk, para que nos demos cuenta, no sólo como funcionan los privilegiados, sino también las clases más humildes, criados, doncellas campesinos... aunque en estos casos, el autor lo achaca a la pobreza y la ignorancia.
No quiere esto decir que no existan en esta historia individuos honestos y movidos por buenos principios, incluso seres humanos normales, capaces de equivocarse, pero también de rectificar.
La crítica a la sociedad que se hace en esta novela, la lleva Trollope no solo a través de situaciones sino también de personajes, hablar de todos ellos sería difícil porque en una novela tan larga, son muchísimos los personajes, pero si quiero referirme a los principales: Augustus Melmotte, oscuro banquero, se cree que es inglés y judío , pero lleva tanto tiempo fuera del país, que también puede ser francés o alemán. Se dedica a todo tipo de negocios, mientras le den dinero, no sabe vivir sin especular, estafar o corromper a todo lo que le rodea, pero quien sabe si en el fondo pueda tener algo de conciencia.
Felix Carbury, aristócrata, físicamente atractivo pero débil, manirroto, y libertino, buscando siempre su interés, no importándole a quién tiene que utilizar ni llevar a la ruina a sus seres más cercanos.
Paul Montague, joven inglés con intereses en una empresa americana cuyas acciones han heredado de su padre, sin quererlo se ve envuelto en la trama del Ferrocarril del Pacifico Sur y México, por culpa de su socio, el Señor Fisker, y de la trama de Melmotte.
Roger Carbury, honesto y con principios, terrateniente rural, enamorado de su prima Henrietta desde hace años, intenta siempre hacer lo que es correcto,  aún a costa de sus propios intereses.
Dolly Longestaffe, noble, hijo de Lord Augustus Longestaffe, amigo de Feliz, con un carácter parecido, uno de los socios de Melmotte, más por desidia que por verdadero interés.
Nicolas Broune, editor del Morning Breakfast Table, en el que colabora Lady Carbury, uno de los pocos editores honestos.
Lord Nieldersdale, noble, otro de los pretendientes de Marie, sólo quiere casarse con ella por su dinero, pero todo puede cambiar cuando la conozca de verdad.
Lady Matilda Carbury, viuda de Sir Patrick Carbury, con el que se caso siendo muy joven, el matrimonio no fue especialmente dichoso, pero le ha dejado una renta que le permite vivir a ella y a su hija Henrietta, si no fuera por el manirroto de Felix, ella lo adora y no duda en sacrificarse siempre por él, en contra del buen criterio de sus amigos  y de estar casi arruinando el futuro de su hija.
Henrrietta,( Hetta) Carbury hija de Lady Carbury, paciente y dulcve, siempre al lado de su madre, que insiste en que se case con su primo Roger que la ama, para tener la vida solucionada, pero ella no puede hacerlo porque está enamorada de otro. 
Marie Melmotte, hija de Augustus, su padre la utiliza como moneda de cambio , queriendo casarla con un noble para obtener la aprobación social, al principio ella parece acatar la decisión, pero cuando se enamora, consigue sacar fuerzas de flaqueza para estar con el hombre que ama,  aunque este no sea el apropiado.
Sra Melmotte, esposa de Augustus, tímida que no se atreve a oponerse a su marido, que la maltrata y ningunea.
Winifred Hurtle, americana viuda, prometida a Paul, pero él rompe su compromiso cuando se enamora. La Sra Hurtle comete un montón de locuras porque está enamorada.
Rubi Ruggles, joven campesina de Sheep´s Acre, en el condado de Suffolk, prometida a Josh Crumb, un honrado granjero, al que abandona para seguir al hombre que ama.
Llama la atención la simpatía que Trollope parece sentir por las mujeres, sus descripciones sobre ellas,  son en su mayoría benévolas y comprensivas, si algún defecto tienen,  las disculpa porque siempre actúan movidas por el amor a alguien.
El estilo del autor es ágil, dinámico, los diálogos, ingeniosos, irónicos y mordaces,  cuidadas y estupendas las descripciones, una novela  para leer y disfrutar. Lo que más llama la atención es que pese al tiempo transcurrido, esta historia es desgraciadamente muy actual ( me vienen a la memoria varias estafas piramidales de no hace tanto). 
El tiempo en que vivimos me ha encantado, puedo decir sin temor a equivocarme que va a ser una de mis mejores lecturas de este año. Me ha enganchado desde la primera página y no podía dejar de leer,  no me acordaba que Trollope escribiera también, sin duda, repetiré con el autor.
Para terminar:Curioseando por Internet, he descubierto que El tiempo en que vivimos fue adaptada para televisión en dos ocasiones: en 1969, y en 2001, esta última dirigida por David Yates, y protagonizada por David Suchet, Mathew Macfadyen, Shirley Henderson, Cillian Murphy, Miranda Otto.

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11 comentarios:

  1. Qué reseña más completa. :) No he leído nada del autor, pero me ha gustado mucho lo que nos has contado de esta obra. Últimamente estoy leyendo y comprando muchos clásicos.

    Besos!

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  2. De este autor sólo he leído "La señorita MacKenzie" en la preciosa edición de la editorial d'Epoca. Me costó un poco entrar en la historia pero luego me gustó mucho. Por lo que cuentas, veo que refleja un poco los mismos temas
    Besos

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  3. Tenía ya este libro en mi larga lista de pendientes. A ver si consigo adelantarle puestos que me has dejado con ganas.
    Besotes!!!

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  4. ¡Hola! Me alegra que a estas alturas de año ya hayas encontrado una gran lectura. Un besote :)

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  5. ¡Hola! ^^
    No lo veo para mi. No encaja mucho en mis gustos y creo que no lo disfrutaría.
    Besos!

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  6. Bueno, se ve que lo has pasado en grande. Me lo llevo bien apuntado.
    Besos

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  7. Sí que te has currado la reseña. Has hecho un análisis de personajes, temas y, en general, de la sociedad de la época de lo más completo e interesante. No he leído nada del autor. Igual me animo.
    Un beso.

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  8. Es un buen tocho, pero desde luego que tiene unos ingredientes muy atractivos. Sonreía por lo que comentabas sobre Augustos, que vaya personaje espabilado el hombre. Y por tu reseña se nota que te lo has pasado en grande con su lectura. Tomo buena nota de esta novela, ya lo creo. Besos.

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  9. Creo que disfrutaría de esta lectura.
    Besos.

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  10. Yo precisamente conozco esta historia por la serie, que vi hace ya sus buenos 8 o 9 años, porque el libro en castellano se ha hecho mucho de rogar. Lo tengo en la estantería desde que salió, pero quiero encontrarle su momento. Llevo tanto tiempo esperarlo que quiero disfrutarlo como se merece. Trollope es sencillamente maravilloso, qué poco se le conoce en España...

    Por cierto, me han dicho que la edición tiene muchas erratas, no sé si a ti te ha dado esa sensación también :(

    ¡Besote!

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    1. Alguna encontré pero no me parecieron muchas, o tal vez estaba tan emocionada leyendo que ni cuenta me di.

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